Hoy en día ya preocupa la poca privacidad y el excesivo control que se puede tener a través de las redes sociales. En este capítulo podemos ver como todo el mundo, con un simple chip detrás de la oreja, tiene acceso a ver sus antiguos recuerdos, a veces puede resultar agradable recordar esos buenos momentos, pero, ¿hasta que punto es bueno y necesario saber la verdad?
Si la sociedad en la que vivimos decide ponerse ese chip, yo no me lo pondría ya que no me gustaría volver a ver los malos momentos por los que he pasado.

